Hablar de Belén Caballero es hablar de fotografía social íntima, fotografía revelada con sentimiento. El trabajo de Belén transmite esos instantes íntimos que sólo es capaz de conseguir quien sabe esculpir a luz sobre la piel, sobre el rostro. Belén nos deja una fotografía para contemplar, para buscar sentimientos a través de una mirada, de un desnudo. Y ese momento íntimo de desnudez se conjuga con la maestría de quien persigue la belleza elegante de la sensualidad. Belén nos enseña que “la grandeza de una fotografía no reside en el cómo sino en el qué”.

Luchadora, íntima e incansable es Belén Caballero.

 
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